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vanesa aguilera hatero

hacer espacio

“Hacer espacio” es una exposición de Vanesa Aguilera Hatero.
Una serie de piezas de cerámica creadas en el taller de Tony Potter durante dos años en un gozoso proceso de reflexión, aprendizaje y experimentación.
Las piezas se desplazan desde la librería del hogar de Vanesa para cobijarse —y mostrarse— temporalmente en los cubos expositivos de Botánico. Las acompañan varios dibujos, postales y un fanzine que ilustran su proceso creativo.

Fotos: Sandra Ruiz

El signo transmutado en símbolo, bosques expansivos y refugios esenciales.
Vanesa Aguilera Hatero es diseñadora y docente. Su labor en ambos campos se caracteriza por la capacidad para generar un concepto global que se articula con preciosismo en cada fragmento, porque después de todo, «Dios sigue estando en los detalles».
El diseño gráfico es metacultura: vehicula lo intangible, se nutre de los símbolos, de la estética o los valores vigentes, para generar códigos significativos capaces no solo de explicar el mundo sino de reorientarlo.
Las reinvenciones del mito mecánico que han guiado los sucesivos horizontes culturales propios de los siglos XX y XXI, junto a la insustituible eficacia de las herramientas informáticas, han contribuido a generar una imagen estereotipada y empobrecedora, tanto de las posibilidades del diseño, como de su papel social, cultural y artístico, en definitiva, de su potencial como traductor visual en el que confluyen y se retroalimentan los distintos ámbitos artísticos a través de un lenguaje visual común.
¿Qué puede hacer una diseñadora cuya obra se ha vertebrado sobre los principios de contención y silencio para poder seguir avanzando sin caer en la trampa de convertir el ascetismo visual en amaneramiento?
¿Cómo evitar caer en las fórmulas fáciles pero eficaces, cómo podría, en definitiva, seguir siendo rigurosa sin caer en el «rigor mortis»?
La exposición es una especie de diario en el que se recogen sus desbordamientos profesionales, artísticos y personales. No es casual que los signos a los que ha prestado mayor atención sean la letra A, el buey que empuja todos los inicios, junto a las comillas latinas, ese jardín cerrado en el que se cobijan la cita o el pensamiento.
Ante el acoso de los demasiados asuntos de la vida cotidiana, ella propone huir hacia dentro, refugiarse del ruido, de los ruidos, encontrarse en el pensamiento y proyectarse hacia el mundo en un modo empático a través de esos árboles que acabarán formando un bosque, tal vez como aquel de Birnam que avanzando sigilosamente, logró acabar con la pesada tiranía de Macbeth.
Alejarse, nutrirse, retornar transfigurada a casa, al diseño.

José Antonio Romera

[Más info: Vanesa Aguilera Hatero]